Ganas, muchas ganas de volver a retomar los post de Criaturas Salvajes tras el parón ‘Pasional’/vacacional y con la cantidad de lanzamientos primaverales que ya se nos empiezan a acumular y los que áun están por llegar y que en muy pocos días ya estaremos paladeando. El pasado lunes, mi camarada y compañero, Bernardo de Andrés, me pilló a contrapié, así os lo reconozco, proponiendo una sección que teníamos más que abandonada en el concepto de esta web y esa no es otra que la de los ‘VS.’. Como muy bien explicó Mr. B, no se trata de enfrentar a nuestras CxS decidiendo en un mismo post quien es ganadora y quien no, ¡para nada!. El objetivo es proponer a dos bandas y/o Criaturas que tienen algún tipo de conexión, bien sea estilística, confrontando diferentes proyectos de un mismo grupo o artista o, como en el caso del lunes, proponiendo bandas de corte similar y que han estrenado sus Operas Primas como en el caso de AMY DARLING Vs. SARAH DICKENSON con sus GOLDEN ONES. Desperdicio ninguno, os lo aseguro, váis a descubrir la nueva sangre que va a dar mucho que hablar en breve. El mío todavía tendrá que esperar je, je…
Llega mi turno y un servidor estaba obsesionado con un rescate obligadísimo porque es, a su vez, novedad prioritaria en el mundillo discográfico, ha llegado el momento espacio/temporal de traeros de nuevo a una de las Criaturas Salvajes más creativas, indiscutibles ysoberbias de la escena actual, y esa no es otra que HEIDI SOLHEIM con una de las bandas también de referencia en esto del Vintage Blues Rock’N’Roll como PRISTINE. Rindamos pleitesía y mostremos ciega obediencia a la pelirroja noruega…
Ahora que ya te sientes ‘culpable’ de servidumbre ante nuestra protagonista, te contaré que la Solheim no sólo tiene una garganta privilegiada para el blues rock’n’roll, no sólo se sabe mover cuál bestia parda encima de un escenario, sino que también es la líder y compositora principal (yo diría que única..) tanto lírica como musicalmente de una de las bandas más excitantes de Noruega, ¡sí! he dicho bien, ¡Noruega!. Originarios de Tromso, ya en la región ártica más al norte del país, cualquiera diría que es imposible que una banda tan caliente pudiese surgir con tanta rotundidad a pesar del gélido ambiente que se vive allí practicamente todo el año. No es problema para ellos, Pristine podrían derretir ambos polos con la clase y la intensidad con la que tocan sus intrumentos. El quinteto formado en 2006 por nuestra Criatura, su eterna mano derecha, Espen Jacobsen (guitar) y Asmund Eriksson (bass), Benjamin Mork (keyboards) y Kim Karlssen (drums) son una auténtica locomotora caliente, derretidora y desenfrenada de psychedelic blues rock’N’roll con ramalazos funk y southern desde el primer riff creado para su ya inmenso debut con Detoxing (2011), al que le siguen el referencial No Regret (2013) madurando y consolidando su sonido con ínfulas tanto de Grand Funk Railroad, Janis Joplin, Cream, Led Zeppelin, Hendrix, Allman Brothers o, de forma más contemporánea, The Black Keys, Juliette Lewis o el Stoner Blues más groovie.
El disco con el que los conocí, Reboot (2015), fue con el que me dejaron literalmente babeando gracias a un despliegue de intensidad y clase compositiva de auténtico infarto en donde zambombazos sónicos como «Derek», «(I’m Gonna Give You) All Of My Love» o «Bootie Call» te dejaban literalmente exhausto y sexualmente complacido. Antes de continuar, huelga decir que la ‘workaholic’ de Heidi también tiene dos discos como solista que demuestran que esta mujer no puede parar quieta ni por un segundo a pesar de que pueda parecer lo contrario con la instantánea relajadita de aquí abajo…
Sí, su prioridad siempre han sido Pristine, sabe que el monstruo que creó con sus dos primeros discos no podía mantenerlo despistado con proyectos paralelos y así lleva concentrada con Pristine desde el mencionado Reboot de 2015 al que le siguió tan sólo un año después el más ácido y psicodélico Ninja (2016) con mucha más presencia de elementos ‘flotantes’ («Jekill & Hyde»), de pasajes blues un poquito más reposados («Ghost Chase») y tremendas souladas como «The Perfect Crime» (muy Adele), a pesar de ello, el Vintage 70’s no desaparece, ahí quedaron hace tres años el funky «Sophia» y «The Rebel Song».

Tres años después, la ‘redhead’ blues rocker vuelve a la carga con otro albumazo bajo el brazo, Road Back To Ruin (2019), porque sí, porque no se le puede catalogar de otra manera que ésta con otro tracklist para quitar el hipo. Será mi fijación por esta banda y por Heidi -quizás no y hable de realidades- pero me he escuchado este disco muchas veces y ya tengo claro que va a estar entre mis tres candidatos a disco del año 2019. La madurez compositiva de la Solheim no para de crecer y si bien ya afirmé que Ninja era su disco más maduro y reflexivo, sin ser un disco para nada cortado por el mismo patrón (más bien el hard rock ‘a la Grand Gunk/Deep Purple’ está de vuelta), las nuevas canciones vuelven a no bajar del jodido sobresaliente. Los temas atruenan como atronaban los discos de los Purple y los Railroad, con una producción potente, ‘in your face’ y desde el comienzo con el primer trallazo, «Sinnerman», para continuar con la aridez monolítica de «Road Back To Ruin», el maravilloso groove bluesy de «Bluebird» con su marcado peso soulero gracias a esos coros gospel. Pero hay mucha diversidad entre sus surcos, ahí tenemos el Stoniano «Lanslide», el íntimo y recogido «Aurora Skies» con la fiereza de Heidi en modo ‘Off’ mostrando su increíble feeling melódico, vuelve la tralla Grand Funk/Purple con «Pioneer» y «The Sober» (¡cómo echaba de menos estos momentos animales!), disfrutamos de la majestuosa épica nórdica de «Blindspot», lo flipamos con el soul blues ‘a la 007’ de «Cause & Effect». Cuanta clase dios mío!. «Your Song» es, quizás, la más discreta, un country blues sencillito que sirve de antesala ante la ‘grand finale’ que nos reservan con otra descarga setentera y ultra-vacilona como es «Dead End» que bebe un poco de La Iguana de «Lust For Life». El disco acaba con una cover en directo de su seductor blues, «Ghost Chase», desmostrando que su terreno es clarisimamente el directo y que es sobre las tablas donde Pristine y Heidi Solheim alcanzan su máxima expresión.
No debo extenderme más, dejemos que el ‘ROJO’ fuego noruego dilate tus pupilas e inunde tu retina porque la ‘BOLA EXTRA’ que te espera es una de las más intensas que vas a visionar este año. Quedas más que avisado…



Todo un prodigio de trabajo con 4 canciones que navegan entre sonidos glam como Candy , amor por las Runaways en Rock and Roll Woman con los Blackfoot Gypsies como invitados , acústicos a lo Mott and The Hopple en Flip The Bird y sonidos stonianos que se nos aparecen en Jamie 



Por motivos obvios, me perdonaréis que no me extienda demasiado en este post, la banda es de recientísima formación, aunque eso no quita que sus cuatro componentes, liderados desde Estocolmo por nuestra protagonista, Lisa Lystam (vocals), e integrados también por Matte Gustavsson (guitar), Morgan Korsmoe (bass) y Ola Göransson (drums) no sean unos viejos conocidos de la escena Vintage Rock de Suecia provenientes de bandas tan rotundas y con mucho seguimiento en vickingolandia como Lisa Lystam Family Band, los mismísimos Siena Root, Stacie Collins o Diamond Dogs, o combos menos conocidos en Europa como Marran. Creo que os dejo bien justificado que la cosa no podía pintar mal con semejantes espadas de la música Roots Rock siendo como son fervientes seguidores del legado de las bestias pardas de los 70’s como Free, Cream, Hendrix, Joplin o Lynyrd Skynyrd por citar a unas pocas de las muchas bandas que les influencian para pulir y dar forma al proyecto Heavy Feather…
Teniendo instalado en lo más profundo de su alma la música de una década tan rica como identificable, el resultado no podría descruadrar al seguidor de los proyectos en los que han militado, los Heavy Feather pasan por ser adoradores del mejor Heavy Blues y Roots Rock gestado en la Inglaterra de los 70’s. Varios han sido los singles que hemos ido conociendo hacia finales del año pasado y principios del presente, en concreto todos a través de, una vez más, ‘El Behringer del Capi’ que los ha ido colocando religiosamente a medida que eran publicados. La expectación debía y tenía que ser máxima por los pelotazos Vintage que íbamos escuchando con una banda en estado de gracia compositiva e interpretativa, y es que a esa espléndida voz se le une los punteos y los Heavy riffs rebosantes de groove setentero de Matte con una base rítmica irresistible y apestando a powertrio 70’s de esos que todas y todos tenéis en mente ahora mismo.


